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Meditación

Uno de los libros más vendidos del planeta se llama “El poder del hábito” que trata sobre la fuerza de la disciplina en la organización y práctica de unos hábitos que facilitan el logro de metas en la vida como un todo.
Hay, sin embargo, una serie de otras disciplinas que comienzan en nuestra vida interior y fluyen a través de nosotros hacia nuestra vida exterior.

Al poner en práctica las disciplinas espirituales, podemos enfrentarnos mejor a:

1. Esclavitud de los Hábitos Arraigados - Los movimientos naturales de nuestra vida producen barro y lodo dentro de nosotros donde la voluntad no es capaz de liberarnos de estos hábitos insalubres que nos destruyen.
2. Puerta Abierta - La necesidad de cambio dentro de nosotros es obra de Dios, no nuestra. Dios nos dio disciplinas espirituales como un medio para recibir su gracia.
3. Apuntar a nuestro bien - Las disciplinas están destinadas a traer la abundancia de Dios a nuestras vidas, no es una ley a seguir, sino un camino para descubrir algo bueno.

“No estamos tratando con la letra, sino con el Espíritu. Es que la letra de la Ley conduce a la muerte del alma; y sólo el Espíritu puede dar vida al alma” - (2 Corintios 3:6)

Meditación

La meditación siempre ha sido una parte central de la devoción cristiana, una preparación importante para la oración.

“Isaac salió a meditar al campo, por la tarde.” (Gén 24:63)
“En mi cama, cuando me acuerdo de ti, y en ti medito, en la vigilia de la noche.” (Salmo 63:6)
“Mis ojos esperan las vigilias de la noche, para meditar en tus palabras.” (Salmo 119:148)
“Bienaventurado”… “en la ley de Jehová está el deleite, y en su ley medita de día y de noche.” (Salmo 1:2)

La Meditación Cristiana no debe confundirse con el Yoga, la Meditación Oriental o la Meditación Trascendental.

Meditar significa: ponderar, reflexionar, considerar. Por lo tanto, la meditación cristiana implica plenitud (completar algo) y no vacío.

Meditamos para darle a la palabra de Dios la oportunidad de penetrar no solo en nuestra mente, sino también en nuestras emociones.

¿Cómo meditar?

1. El contenido de vuestra meditación debe ser la palabra de Dios.
2. Considere un lugar tranquilo y silencioso para recordar un pasaje o versículo específico. (No se apresure).
3. Considere hacer uso de una oración contemplativa ("Wow, qué maravilloso saber que Jesús... nunca podría haber imaginado eso... Gracias Jesús por...")
4. Elige un texto bíblico para reflexionar un rato. (Hay varias herramientas gratuitas en Internet que pueden ayudarte)
5. Considere visitar un lugar que favorezca un momento de reflexión como el mar, los parques, frente a un jardín.
6. Busca contemplar las cosas pequeñas y vincula eso con lo que has aprendido acerca de Dios. Todos los elementos naturales tienen una fuerte relación con Dios porque fueron creados por Él.


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