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Celebracion

“El principal fin y deber del hombre es amar a Dios y disfrutar de su compañía para siempre” - Catecismo de Westminster

La celebración está en el corazón del método de Cristo.

Estamos llamados a una celebración perpetua en el Espíritu.

La libertad de la ansiedad y el cuidado forma la base de la celebración para nosotros. Una vez que sabemos que el Señor se preocupa por nosotros, podemos echar nuestras preocupaciones sobre él, porque Dios ha convertido nuestro llanto en risa.

Este espíritu despreocupado es raro en la sociedad contemporánea. El ser humano moderno ha estado tan presionado “hacia el trabajo útil y el cálculo racional que casi ha olvidado la alegría de la celebración…” según Harvey Cox.

La celebración da fuerza a la vida

La celebración trae alegría a la vida, y la alegría nos hace fuertes. No podemos continuar mucho tiempo en nada sin alegría. Sin un espíritu de fiesta, las disciplinas espirituales se convierten en instrumentos aburridos y mortales en manos de los fariseos modernos.

La alegría es uno de los frutos del Espíritu (Gál 5,22). En este sentido, la alegría es el motor, el elemento que mantiene todo en marcha, produce energía, nos hace fuertes. Por lo tanto, tenemos que buscar el camino de la alegría en nuestras vidas.

El Camino de la Alegría

En el ámbito espiritual, sólo una cosa producirá auténtico gozo: la obediencia. El gozo proviene de la obediencia a Cristo y resulta de la obediencia a Cristo. Sin obediencia, la alegría es hueca y artificial. Por lo tanto, el gozo está en la obediencia.

Cuando el poder de Jesús entre en nuestro trabajo y juego y los redima, habrá gozo donde antes había luto.

Una enseñanza popular de nuestros días nos instruye a alabar a Dios por las diversas dificultades que se presentan en nuestra vida, afirmando que hay un gran poder transformador cuando alabamos a Dios. Esta enseñanza es una forma de animarte a seguir adelante con los ojos de la fe y con la esperanza en el corazón. Afirmar en nuestro corazón la gozosa certeza de que Dios toma todas las cosas y las hace cooperar para el bien de los que le aman. La Biblia nos dirige a vivir en un constante espíritu de acción de gracias a Dios en cualquier situación; no nos guía a celebrar la presencia del mal.

El espíritu de celebración despreocupado

“No os preocupéis por vuestra vida, por lo que comeréis o beberéis; ni por vuestro cuerpo en cuanto a qué habéis de vestir” - Mateo 6:25

Los cristianos están llamados a vivir libres de preocupaciones, pero este camino nos parece extraño. Siempre hemos sido capacitados para cuidar nuestras vidas. Constantemente escuchamos “Ten cuidado con…”. Sólo tendremos el espíritu de celebración en nosotros cuando aprendamos a “no estar ansiosos por nada”. Cuando confiamos en Dios, somos libres de depender enteramente de Él para las cosas que necesitamos: “Sé conocido por Dios…”. La oración es el medio por el cual movemos el brazo de Dios. Pero cuando llenamos nuestra vida de cosas buenas y sencillas, y constantemente damos gracias a Dios por ellas, conoceremos el gozo. Cuando decidimos quedarnos con las cosas buenas y excelentes de la vida, nuestras vidas estarán tan llenas de estas cosas que tenderán a tragarse nuestros problemas. La decisión de ocupar la mente con las cosas superiores de la vida es un acto de la voluntad.

Beneficios de la celebración

Celebrar nos trae una serie de beneficios:

Finalmente, uno de los grandes beneficios de la celebración que merece ser destacado es que cuanto más celebramos, más queremos celebrar. Por lo tanto, la celebración engendra celebración, la alegría engendra alegría, la risa engendra risa. Estas son una de las pocas cosas en la vida que multiplicamos cuando damos a los demás.

Práctica de Celebración

Cuando los niños celebran, hacen mucho ruido. Bailan, gritan, están en un estado de excitación. Bailar y hacer ruido no son necesariamente formas de celebración. Son solo ejemplos, para convencernos de que la tierra y todo lo que hay en ella pertenece al Señor. Somos libres de celebrar la bondad de Dios con todas nuestras agallas.

La imaginación puede desatar un diluvio de ideas creativas, y ejercitar nuestra imaginación puede traer mucha alegría. Sólo aquellos que no están seguros de su propia madurez temerán una forma tan deliciosa de celebración.

Otra forma de celebrar es convertir los eventos familiares en momentos de celebración y acción de gracias. Tenga rituales regulares de celebración que no estén relacionados con eventos históricos como cumpleaños y días especiales, pero que pertenezcan solo a su familia.

Aprovechar las festividades de nuestra cultura también es una forma de justificar una celebración enfocada en algo que alabe el nombre del Señor y bendiga a las personas es una buena manera de celebrar.


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